Lo he decidido.
Este blog se cierra, después de dos años y medio de progresivo enfriamiento. Continuaré por estos derroteros tras coger la mala costumbre de escribir privadamente en el espacio público. Tengo que seguir en el balcon. Aunque no me lea nadie. Tan solo se trata de sentir la brisa del balcón: porque no me le nadie. Los lectores literarios siempre han sido mejores que los reales. Me refiero a la presión y exigencias de un otro que necesita y exige cobrar su satisfacción diaria. No se si en el diccionario eso se llama autocrítica, (de)presión o ambiciones de futuro, o tal vez simplemente futuro. Aquí hace tiempo que perdí a mi lector literario. Se fue y dejó tras de sí unos esporádicos comentarios de gente real que aprecio en su justa medida: primero poco, luego mucho, luego todo era cuestión de sexo. Ellos tan bien sabrán apreciar mi gesto de dejarles en paz momentaneamente. Volveré, os lo he dicho, pronto y con fuerzas renovadas. Pero no será aquí. Dejo las entradas para deleite de roedores.
Un saludo.
17.6.09
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7 comentarios:
Joder, esto es una epidemia.
Haces bien en no destruirlo, porque tienes publicadas cosas muy buenas. Un día estuve buceando en lo que colgaste el primer año, las vanguardias y por ahí, y me pareció todo buenísimo.
Abrazos neorrabiosos. Gracias por todo.
Hasta pronto.
Vaya. Entonces esperaré tu regreso como filósofo.
¿Se trata de una epidemia en la familia Castro?
Lástima, ahora que te iba a pedir opinión sobre el poeta Juan Vicente Piqueras, vas y cierras.
Te echaré de menos
Filomela, cierro para volver a abrir en breves, mas filosófico como dice Gonzalo, mas crítico. Mas ensayístico.
La poesía, como ya dije, la restringo a la próxima revista de GRIS.
Un saludo.
Que desgracia lo de más filosófico y más ensayístico, pero enfin
Una lástima para una lectora eventual del blog y admiradora de la familia Castro.
Que has hecho con las entradas? Ponlas de nuevo.
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