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Últimamente ha venido a mis mientes el tema del contorno y de los posicionamientos literarios. Lo que se suele llamar mundo literario en mi opinión es una mentira donde abunda un terrible servilismo mercantil entre los unos y los otros, llegando a desarrollar la mayor parte de sus integrantes un complejo sistema de contactos vacuos, sin una verdadera esperanza de creación o verdadero interés. Yo me consideró un excontemporaneo de mis semejantes, viviendo retirado en mi pequeña isla en medio de la metrópolis. En el plano literario no me he esforzado en buscar colegas, compañeros, contactos o editores. Las pocas ofertas han venido desde extraños que dicen conocerme por mi blog. Mi contemporáneo es el papel din-A4 y mi mundo literario no se sale de los márgenes.
Una excepción fue la época que visité el Bukowski Club, el lugar donde los miercoles hay Jam Sesions de Poesía. Un lugar curioso. Lo visité con bastante frecuencia durante los meses de verano. Descubrí por aquella época que los recitales de poesía no te hacen mas guapo, ni mas inteligente, ni mas honesto, ni mas conocido a los ojos de los demás; descubrí que en los recitales de poesía la poesía se queda donde siempre estuvo, en el papel. En el aire se mantienen los comentarios, los gritos, la voz o la iluminación del lugar: la música de las esferas. Ese vocifero, el humor, los aplausos y un poco de teatro. La buena poesía no llega y no cambia el mundo, tampoco conmueve y cuando lo hace, agraciada o desgraciadamente, no es comprendida. El Bukowski me gustó y desde aquí lo recomiendo todo lo recomendado que ya está, ante todo porque en el Bukowski NO te haces mejor escritor. Es una piedra angular donde perder la vergüenza y acabar una mañana a las 12 de la mañana en un bar de travestis. Conocí gente muy interesante con la que me gustaría mantener el contacto como el caso de Batania, cuyo blog es la ventana al "mundillo" en mi tranquila y maravillosa celda, Marcus Versus, dueño de la editorial de moda, Ya lo dijo Casimiro Parker, Daniel Orviz, etc. También me siento orgulloso de haber intercambiado una veintena de palabras -la mayor parte de ellas oscilando entre "un vino", "un tercio" o "factotum"- con el dueño del bar, el afamado Carlos Salem. Pero, desde luego, ese no es mi mundo literario.
Me temo que la verdadera y cruda hipocresía de los antiguos café ha pasado al mundo de los blogs, donde la barra lateral (los famosos links) y los comentarios crean una falsa imagen de unidad, cohesión y grupo que tan solo se remite a una interior pulsión por destacar ante todo. Eso ha llegado a plantearme porque escribo en los blogs. En un principio lo hacía porque me leía mi familia y era un lugar íntimo y de poesía. Me impulsaba a seguir escribiendo el hecho de tener una obra inacabada, imposible de acabar, en continuo trabajo y proceso. Con el paso de los días descubrí el increíble poder de difusión que tiene este mundo virtual. Las escasas visitas que hacían algunos de aquellos de entonces, que a mí me parecieron una gran multitud de lectores hambrientos y rabiosos, hizo cambiar las causas, los principios y los fines. El contacto con el lector en los comentarios comenzó siendo una gratificación, casi una celebración, para pasar a una especie de necesidad de su presencia y angustia por su ausencia. El silencio del ojo anónimo que no para de mirar fue un peso contraproductivo. Cada vez escribía menos mas desgastado por los gustos y prejuicios de mis posibles lectores. Ellos se mantenían callados lo que era más que un insulto, un cuestionamiento. Poco a poco descubrí que el nivel de visitas y sobre todo el nivel de comentarios depende del grado de retribución paralelo obtenido por el visitante que en un 75% era a su vez propietario de un blog. Nunca quise caer en esas transacciones de lecturas aunque si me gusta saber quien me lee y por lo menos molestarme en ojear sus escrituras públicamente privadas. Sin embargo, tanto entonces como ahora solo unas doctas y bien elegidas bitácoras visito. No sé cuando eliminé el contador de visitas, ni siquiera si alguién leerá esto, no pienso en ello y me alegro de haberlo hecho.
Hubo una época que dediqué mi tiempo por completo a los demás, a los blogs de los demás. No era una actividad altruista, porque esperaba encontrar en ellos elementos y textos divertidos. Siempre fui fiel a Está la cosa muy mala, escrito por Ángel. El primer blog que seguí, el primer y puede que último blog que me encandiló hasta las últimas consecuencias. Me curé de espanto viendo el mal ajeno que en Ángel causaba un excesivo flujo de comentarios. Desbordado, aunque todavía muy gracioso, apabullado y reducido por los gustos de sus lectores, es cierto que Ángel hizo siempre su entorno a su medida, pero yo todavía anhelo la genialidad de los primeros meses.
Mis experiencias con blogs colectivos ha sido un tanto agridulce, por ello no deseo pronunciarme sobre el tema. En la actualidad, después de regresar al punto cero de intimidad, la poesía tiene miras de desaparecer por completo de panorama. Sigo escribiendo, y mucho, más que nunca, pero no creo que sea el momento o el lugar para mostrarlo. En este año 2009 enfocaré mi blog hacia los reflatos, las reflexiones y la crítica. Al final haré cualquier cosa menos lo planeado.
Siete troyas literarias
Hace 3 horas


4 comentarios:
Pues te seguimos leyendo, sí, aunque no lo creas. El blog no deja de ser un diario; en mi época era más íntimo y ahora te puede, ya que tú lo quieres, leer todo el cyberespacio.
No tengo un blog y te leo, es más, considérate mi iniciador en este complicado mundo. Desde la lejanía siento que todavía estoy un poquito en Madrid.
Sigue escribiendo mientras y cuando te apetezca. No lo conviertas en una obligación y carpe diem.
Bravo, Taun. Te sigo siempre y con interés. Defiendes tus intransigencias, tu legítima rareza (Char).
Abrazos. Voy a eliminar mi blog "secreto" de Panhispania, porque es otro de esos mil proyectos que me acometen en unas horas y me llenan de pájaros la cabeza. A ver si lo elimino esta misma noche. Queda en tus manos (o desaparece).
Abrazos otra vez.
Hasta pronto.
Yo te leo y punto
Validas tus reflexiones
Saludos
No te conozco pero me gusta tu escritura rápida y casi siempre leo tus entradas del tirón. Supongo que siempre hay que depurar y aún, en mi opinión, tienes un tono un tanto presuntuoso que asocio a tu juventud. Ánimo!
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