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Mi padre acude a las librerías a comprar un libro de fotografía (que el mismo a escrito) le informan que está agotado.
-La gente se ha vuelto loca, macho. Con lo de la nieve. Se han vuelto majaras ¿me oyes? Totalmente idos. Dicen que se ha batido el record de gente haciéndose fotos en la calle al mismo tiempo. Todos buscando libros de fotografía. Ayer entraron sobre una docena con la cámara al cuello, todavía con nieve en el pelo, preguntando por algo, cualquier cosa, de fotografía.
Al que todavía le cabía alguna duda se la disipo: estamos en la era fotogénica, que no fotográfica. Todo queda archivado en el imaginario espectral de los cuerpos flotantes y silenciosos de la “fotorealización” de lo cotidiano. Todo queda registrado y numerosos medios informáticos promueven y potencian la firma contemporánea del veni, vidi, fotografi. Lo que es peor, todo se realiza en vistas a la posible fotografía y nuestra sociedad está plagada de personajes a punto de ser captados o en estado de completa marmolización mental en busca del centro de gravedad de su postura. Tipos apoyados en barras de bares, mujeres que fuman con el cigarro en el aire, borrachos que guardan la compostura, adolescentes imbuidos en charol, etc. El cuerpo contorsionado entre los más jóvenes (sobre todo las mujeres y los famosos niños emo) que repiten sistemáticamente una serie de enfoques preprogramados y preprogramativos que les permiten salir de su aislamiento. En mi propia experiencia he de decir que "hacerse fotografías" con gente sirve para ligar, para romper el hielo. Nunca mejor dicho después de la mayor nevada sobre Madrid desde nunca que yo recuerde. Dime el ángulo de tu fotografía y te diré quien eres. Dime tu forma de posar y te diré quien te acompaña. Algo muy curioso de la fotografía es que la unión de toda la realidad en un mismo plano, sin las aberraciones de la representación pictórica, iguala y mantiene al mismo nivel todos los personajes de la trama. Esto acrecienta el interés por la caricatura y por la exageración de los roles en busca de una mirada complaciente del post-visionario. La acción se desarrolla siempre en el decorado, donde todos adoptan su postura natural, socialmente estratificada la localización por tamaños, bellezas, intereses sexuales o simplemente casualidad, lo que conlleva el olvido absoluto del fotógrafo y de la fotografía que es tan solo el soporte de nuestro ego. Es curioso, los flashes, las muecas, los ropajes, todo conforma un paisaje del cuerpo silencioso. No hay cabida a la interpretación ni siquiera a la Historia en estas fotografías cotidianas, donde el lugar digno de ser fotografiado es abordado y desplazado por la figura del turista, el extraño, el visitante. Recientemente (el día de Nochevieja) le di la espalda a una fotografía de la mesa donde comíamos toda la familia. Volví la cara para observar el decorado inmóvil y me sorprendí al hallar un movimiento todavía vital en el bodegón que se desarrollaba detrás de la realidad fotográfica.
Ayer lo inusual irrumpió bajo nuestros pies con un crujido leve de compresiones microcósmicas, entre nuestras manos en forma de bolas de nieves, sobre los árboles como el fruto de una sutileza divina, sobre nuestras cabezas, en definitiva, parecía que el cielo se fracturaba en minúsculos copos de felicidad momentánea. Todos éramos felices y en la Universidad combatimos duramente contra los de Económicas en una batalla de 45 minutos, llevamos a cabo la construcción de un Filosofo Destructor de Nieve, armado con sendos, el martillo de Thor y la razón, para acabar con los aliados de la praxis, volvimos a ser los niños que siempre fuimos con la nieve que nunca estuvo. La imagen fotográfica se disparó.
Por último y sin venir a cuento quiero hablaros de I. Navas que debe estar en estos momentos de regreso desde Tudela donde todavía puede verse su exposición "Una reflexión sobre el olvido" en el Centro Cultural Castel-Ruiz. El catálogo de la exposición se divide en dos apartados. UNO y DOS. Una muy recomendable obra a precios muy asequibles. No quiero parecer muy optimista o exagerado cuando digo que I. es uno de los artistas de mi generación que mas me interesan. Su obra fotográfica va bien encaminada: tiene un gran potencial y dos muy buenas cámaras para hacer algo más que aceptable en un futuro. Por el momento es un estudiante muy entusiasta -un poco bajito, pero se le perdona- que está en proceso de aprendizaje, con grandes lagunas teóricas que está comenzando a subsanar. El primer día que le conocí me habló del camino "epistemológico" (una palabreja esdrújula muy difícil de digerir). En nuestros últimos encuentros sus últimas fotografías me fascinaron. Ayer mismo me llama hablándome de manifiestos, asociaciones, colectivos y ventas…
…estos fotógrafos están locos.
Contra la humildad
Hace 5 horas


1 comentarios:
bonita batalla de nieve. La cuestión es que los de economía pueden contratar seguridad privada y joderlo todo.
Respecto a tu divagación acerca de la fotografia, excelente. He aprendido varias cosas y disfrutado con la reflexión. Se nota que sabes de que va el tema y que no es una mera paja mental.
SAludos
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