26.12.08

Debe ser Navidad por el frío

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sin embargo hay algo más poderoso que me impele a no felicitaros y a no regalaros mis celebraciones. La mimesis del sordo.

Últimamente veo sordomudos cada vez que salgo a la calle. No hay semana que no haya alguno, con su vídeollamada, lectura rápida (rapidididisima) y sus gestos incongruentes, en el metro, entre los puestos de ropa, en la biblioteca. Me tienen atormentado. Creo que no me oyen así que les sigo como si no me vieran. No sucede nada. Siguen viviendo, andando. Nadie les señala, no parecen darse cuenta de que están ahí. Ya dudo yo mismo de que sean sordomudos ¿Son producto de mi imaginación? ¿La sociedad los ha admitido? ¿Existe el perdón humano por algo que no se ha cometido? Parece que sí, pero no me resigno a dejar de seguirlos. Y los sigo, esperando la burla, la mofa, el escarnio, a otro idiota como yo que los sigue ¿Dónde la injusticia? ¿Dónde el concepto de "lacra"? Debería alegrarme, pero no lo hago. Un día yo estaré sordo o ciego y nadie se dará cuenta. No hay ayuda, ni repulsión, ni caridad, ni cariño. Solo indiferencia. Ciegos unos los que vemos con los ojos y olvidamos con la pupila, sordos otros de indiferencia nuestra. Simplemente no tienen nada que oir, nada que les tengamos que decir. Ni Hola ni Adiós. Simplemente típico codazo en el metro y aglomeraciones. TODOS. Los veo en el transporte público al borde del colapso, con 5 kilos de mas y necesitando siempre a otra persona. NOSOTROS. Las personas normales. Con nuestras compras de Navidad y con nuestro llanto de cartera. Yo mismo tengo marcado en los ojos un símbolo extraño que no sabría identificar. No es apatía, es búsqueda errante. Viajeros al tren y el tren sabes donde va. Muy triste. El caduceo, el caduceo de Hermes, ese es el símbolo. Una vara donde se enrosca una serpiente. Somos mensajeros de la enfermedad que cura: la apatía. Los ciegos y los sordos, los tullidos, no son de aquí, nosotros tampoco. Con esa búsqueda constante de un lugar (¿sin nadie?) enfermamos de Naturaleza inanimada. La apatía es la cura que permite al sordo incorporarse a una sociedad que no escucha -tampoco hay mucho que decir. Ya no lucha, ya no se resigna, se adapta y masifica. El también es uno de los nuestros.

Feliz Navidad de todos modos.

5.12.08

Operación Janacek

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Ayer acudí con una terrible cohorte de melenudos a tomar el teatro real. Por las buenas, dinero contante y sonante por delante, pero a tomarlo.

PERSONAJES:
Yo, representado por Yo
Cohorte, representado por Leo.

CONSIDERACIONES A PRIORI:

La opera es un espectáculo con potencial no desarrollado. Se encuentra en el campo musical, donde la armonía, la tonalidad y las voces han alcanzado lo sublime, pero de quererlo podrían dotar a sus personajes de un mayor dramatismo teatral y a los diálogos de un impacto poético. La Gesamkunstberg de Wagner traída al siglo XXI, con una mecano-revolución de la orquesta hacia el serialismo, John Cage, etc. Yo, por no tener a mano otro nombre, la llamaría opera katacroquet. Iría dirigida a un público menos rico rico y más culto culto. La finalidad ya no sería entretener, enthusiasmar y embelesar al espectador, mediante la katharsis de sus problemas exteriores, sino la creación de problemas, problemas insalvables. Se eliminaría el aplauso. En definitiva, un argumento menos rico rico y mas culto culto. Los escenarios tenderían al minimalismo, la simplificación de elementos, y la actuación de los cantantes a ir puliendo poco a poco el dramatismo hacia un distanciamiento no-emotivo de la música y el espectador. Se buscaría el contraste, la reflexión y el metalenguaje sin descuidar ni un momento la voz, evitando el tradicional sopor, engolosamiento y empastamiento de este arte.
Esa sería el tipo de opera que a mí me gustaría escribir (el libreto, claro). Si algún Berlioz o Donizetti del s.XXI está interesado que me lo diga.


APREHENSIO EMPIRIAE

(Teatro Real. Madrid. 20.00 del jueves 4 de diciembre de 2008)
Leo y yo sentados. Personajes secundarios sentándose, charlando, respirando fortísimo, ¿roncando?, dando propinas que no deberían dar (a lo mafioso) a aposentadores recibiendo propinas que no deberían recibir (a lo mafioso). Silencio. Luces fuera. Comienza Katia Kabanova de Leos Janácek. Decorado minimalista. Figurantes femeninas saltando por encima de una placa de agua. La acción se desarrolla en Rusia sobre un decorado móvil que traen y llevan las figurantes. Una mujer casada se enamora de un otro, llamado Boris, se lo termina confesando a su marido y expía sus pecados arrojándose al Volga, mientras Boris marcha a Siberia. Cantantes, nada del otro mundo. Música, gran orquesta, los verdaderos maestros de la escena. Primer acto. Segundo acto. Pausa. Tercer acto. Fin.


CONSIDERACIONES A POSTERIORI:

Me gustó la música de Janacek. Le considero un maestro mas que aceptable. No está a la altura de muchos otros. Pero el contraste creado, los saltos tonales y las pequeñas genialidades que consiguió introducir en la obra marcan la diferencia. El uso del arpa y de la percusión en ocasiones y sobre todo la gran actuación final en el 3er acto fue de lo poco verdaderamente digno de ser aplaudido. Sin embargo, no me pareció que Janacek estuviera rompiendo esquemas o que verdaderamente hubiera creado una opera del siglo XX. Repetía muchos esquemas del Romanticismo con ciertos elementos introducidos por contemporáneos suyos. Un profesional de la opera, esa sería su definición. La orquesta sabía que era la gran protagonista y estuvo a la altura de las circunstancias. Los cantantes, sin embargo, estuvieron muy por debajo del nivel de los instrumentos. Tal vez era el ruso, pero me parecía que se atragantaban, se mordían la lengua, tenían arcadas y se atropellaban al decir una línea. No me pareció que estuvieran, hablaban mas alto de lo normal. Decepcionante. Sus actuaciones estaban excesivamente teatralizadas, dramatizadas. Creo que hemos superado ese periodo histórico del llanto y los ademanes grandilocuentes (eso espero) y me gustaría que la actuación de los personajes fuera consecuente con el despliegue escenográfico y no que este último fuera un mero decorum, un mero ohquebonito en la boca del espectador, un mero gasto de dinero. El libreto era pura basura, y aquí acuso directamente al compositor de inútil, superficial, romanticoide e incompetente, pues él mismo lo escribió. Los diálogos eran para echarse a llorar.

Creo en la conjunción de tres elementos fundamentales: sonido, acción y luces. En ese orden. Sin embargo ayer Janacek tan solo destaco por las luces de las farolas de Madrid, el resplandor que el nombre de una institución pública (el Teatro Real) tiene y el brillo del dinero, machacantes, billetes y smokins, de todos aquellos venerables próceres y de dos chavales despeinados e inadecuadamente vestidos, que compraron su entrada al 60% de descuento.
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