Hoy he visto en la televisión otra estrella fútil y banal apagándose entre los "jeroglíficos de la noche", súbitamente, como un mercader que abandona el puesto, anda unos pasos por algún túnel -que aquí describiremos como sudoroso, humeante y oscuro, para patetizar a nuestro mercader aun mas- y no ha dado la vuelta a la esquina tras saltar sobre un charquito, cuando se encienden las luces del puticlub mas cercano, una orgía de respiraciones, chasquidos y neones violetas. La televisión es eso, en base, sexo y patetismo. Se ha hablado muchas veces de la deshumanización del arte, pero poco se comenta el ultra-romanticismo de la información y el entretenimiento. Los actores no deben ser comedidos, y si pueden agitar brazos, piernas y tirarse alguna que otra tarta a la carta, mucho mejor. Si hay una tía buena, que se empelote o por lo menos que lo tengan que hacer los espectadores en su casa mentalmente poniendo un "discreto" escote.
Hoy estaba viendo el concurso Fama ¡a bailar!, la hecatombe de lo excretal. Forman el grupillo de este programa una rubia malencarada, un profesor de vocabulario escatológico-para él las cosas pueden ser una cagadita, media cagada, cagada, supercagadisima o estar que te cagas-, por último un "come collejas" de 18 años, que además de ser un asesino en serie de toda ley gramatical y estética no sabe hacer una voltereta, además de negarse a hacerla por "si se parte el cuello" -ciertas personas dan una importancia descomedida a esta unión entre cuerpo y cabeza teniendo en cuenta el uso que dan a esta última.
Como os contaba estaba viendo este programilla, pues hoy acontecía una de esas expulsiones que ninguno quiere perderse. Un duelo entre las dos tías mas buenas, de un lado, Mery, amada por todos y amante de uno solo, el cual la rechaza, por ahora, en el otro lado Patricia, medio amante de uno, que a su vez es amante de las dos. La diversión está asegurada.
Baila una, baila la otra. Cómo, da igual, lo mejor estaba por llegar. Por fin se dice la mágica frase "dar un paso adelante". Los profesores dicen la frase mítica "No lo estáis poniendo muy difícil", uno de los profesores tartamudea, la emoción les embriaga ante la inminente pérdida de tan increíble alumnas, van retrasando el momento fatídico.
Momento increíble, imaginarme con el horto conclusivo taponado de la excitación:
-Hugo, un paso adelante ¿Quién consideras que debe quedarse?
El tal Hugo, sabido amante de ambas marea la perdiz hasta decantarse por Mery, la más tía buena, doy fe.
-Miguel, un paso adelante....(misma pregunta)
Miguel, paso adelante, se chapa una retórica de papel higiénico, se emociona, lagrimitas, mira al techo, se calma, afirma que habla desde el corazón-Mery, seguro, pienso-, se emociona otra vez, dos o tres lagrimitas. Patricia. 1-1 Increíble respuesta después de considerarse el mayor amante de Mery de los tres.
-Alex.....(es el amado que no corresponde)
Alex, el amado que no corresponde, seco, sin vacilar, dice Mery y se vuelve.
Marcador Final: Patricia 1 - Mery 2
Las mandan volver atrás a la fila a nuestras heroínas que se dan un abrazo de "amistad y conmiseración" en el que se destilaba un odio que ni los placajes de la SuperBowl. Regresan a la fila.
-Ahora queremos que veáis esto- dicen los profesores.
Mi hermano y yo pletóricos. Hacemos una libación por que lo que se vean sean los videos que muestran los amoríos y desamoríos. Mi intestino delgado está tan retorcido que parece la red de metro.
Sin embargo, resulta ser un improvisado baile da claque donde los otrora desdichados profesores por la expulsión, se muestran pletóricos, magistralmente sonrientes. El votox, desde luego, hace magia. Después de la exhibición dicen quien se va. Patricia, obvio. En un último resquicio de integridad parece que van a dejar marcharse a la chica sin un show previo. No se pueden contener y rectifican. Llaman a comparecer ante la chica a Miguel, único valedor de la misma. Este se acerca y espeta:
-¡me has hecho el hombre más feliz del mundo!
Abrazos con éste con aquel de allá y acullá, subtítulos y
FIN.
Sería bonito un final así, ¿no? Pero todavía no se ha dado el piro la rubia de bote, todavía sin haberse secado las lágrimas por la chica esta, ¿como se llamaba? y ya están entrando, ya están entrando en escena los dos nuevos. Bailando al son de los gritos de animo de los compañeros, abrazando a todos, saltando de emoción, aparece una mulata y un rubito pizpireto.
Todos se emocionan de alegría por lo nuevo, todavía humedas las lágrimas, un amado llora en una esquina, todavía humedas las lágrimas, lágrimas de llanto, lágrimas de alegría.
Las lágrimas del cocodrilo nunca se secan.
¡Qué buena está la presentadora!