Hace dos minutos me he levantado de la cama y me he ido a ver la tele, contrariando a mi padre, que está ausente y ordenó lo que sigue. Quédate en la cama y no te levantes. Pero yo no podía mas, llevaba dos días tirado en esa cama, cierto que también en ese sofá, pero ahora mas que nunca tenía que comprobar mis capacidades de percepción. Es jueves por la mañana y yo enfermo en casa con una perra en estado fetal que ya ni se molesta por hacer la pelota a cambio de un paseo. Uno de mis oídos parece difuminar y trastocar los sonidos y ahora me encuentro en una película de David Lynch, mi ojo derecho no ayuda mucho con unas legañinas de gato abandonado. Hoy por la mañana casi se necesita un gato para abrir el ojo.
No me sorprendería lo mas mínimo si al girar la esquina encontrara unas cortinas rojas, el primer plano de una señora vieja y empolvada o una puerta infinita. Así que si algún alumno o profesor pasa por aquí le informo que volveré cuando acabe el rodaje. ACCIÓN.
Todo había comenzado por una fiebre elevada dos días atrás que casi me lleva a la locura mientras la profesora de lengua interrogaba a la multitud expectante, 38 alumnos, en fondo mi persona, sobre los monemas, los fonemas y las anémonas, y yo, desde el fondo, intentaba hacer mas visible mi malestar hacia la clase con posturas escabrosas, incluso recuerdo haber levantado un dedo a la pregunta “¿Cuál es la diferencia entre fonema y monema?”. Pero la masa cubría mis malvadas acciones que tenían como fin una discusión con la profesora, con portazo final. Eso me hubiera granjeado la antipatía de la “profe” y la simpatía del pueblo, lo que, en vistas del temario de este año y las lecturas, tales como Cartas Marruecas y Pepita Pérez, era un cambio bastante atractivo, teniendo en cuenta el elevado porcentaje de repetidoras. En esta asignatura me da la sensación de que andamos atascados siempre en el realismo, hasta tres libros de Benito Pérez Galdós, y en la lengua de primaria. Mientras los literatos internacionales quedan de lado, el Siglo de Oro, a excepción de don Quijote, queda de lado.
Estoy viendo ahora mismo el horario de clases y no me da mucha pena quedarme en casa. Hoy tenía historia. La profesora de historia es una conocida mía, y se que es una mujer muy esforzada, capaz y agradable, pero después de Julián Ausin, EL profesor de historia, no creo que pueda estar a la altura.
En toda asignatura hay EL profesor, y después de él nada es lo mismo. Lengua y Literatura tuvo a Julieta, con ella empezó a gustarme Lengua y me borró la terrible costumbre que tenía de no poner ni un acento, y junto a Ausin me convencieron de coger Humanidades. Ahora me doy cuenta que de no haberlo cogido hubiera podido disfrutar mas tiempo de sus clases. Griego tuvo a Filomela, a la que debo agradecer entre otras muchas cosas, completar mi proceso de acentuación, una disciplina rígida, un cariño inmenso y la energía para comprarme las obras completas de los Clásicos. La energía para leerlos ya llegará. Informo a Filomela de que su plaza continua vacía hasta octubre y que nuestro horario dice tener dos horas seguidas de griego (primera y segunda hora) seguidas de dos horas de Historia del Arte. Francés tuvo a Nieves, y el hueco y la plaza que dejó en el instituto no los podrá cubrir el nuevo profesor, que me da clase a mi y seis compañeros mas. Una clase de 7 personas. Inglés siempre será una María, el otro día me dieron un examen de selectividad, en el que no tardé mas de 20 min. Se que no me van a enseñar nada y no presto atención. Soy de la opinión de que, al igual que estar en 3º de grado medio en una Escuela de Música convalida, la Música de ESO, el FCE tiene que convalidar el inglés del instituto.
Este año el profesor mas prometedor es Vela, el profesor de Filosofía, un tipo serio y cabal que me ha cautivado con sus apuntes sobre el mito órfico, y que el primer día, sin pensárselo dos veces, dio cuarto de hora de apuntes que ya quisiera el profesor del año pasado para tres clases. Compañeros, agarraros los machos que este tira fuerte. Por eso me apeno al ver Filosofía a primera hora de hoy.
Respondiendo a las preguntas de Dale Baxter, Olé para los amigos y Elo para los enemigos, digo que no hay deberes de nada, aunque en Historia del Arte he comenzado por mi cuenta el libro de E.H. Gombrich, La Historia del Arte. Empezando por el Renacimiento Italiano he continuado hasta Tiziano, pero mis opiniones sobre el libro deberían ocupar un post aparte. También he ojeado el libro de Latín y he encontrado lo que buscaba: correcciones para mi poema, que ya tiene nombre…que he olvidado. En cuanto a compañeros, nada nuevo; compañeras, como ya he dicho, el panorama pinta mejor con un trío de repetidoras en primera fila, aunque yo, como un malo me he puesto atrás, demasiado atrás. Creo que ocho filas o algo así. Mañana me llevo el catalejo y lo compruebo.